Una de las cosas que más envidio del primer mundo, especialmente en las ciudades planas, es aquello de andar en bicicleta.
Que buen culo tendría si tuviese que pedalear todos los días al trabajo, al mercado, a la universidad, ¡a los toques!
¡Que buen culo y que alegría!
Además no hay cosa que me guste más que los diseños ingeniosos de bicicletas, o los gadgets para pimpearlas. Por ejemplo, el producto de la imagen, llamado Contrail, es un dispositivo que marca las ruedas de la bici y éstas a su vez marcarán el pavimento para dejar huellas de cuáles son las rutas más frecuentadas por los ciclistas, y así los conductores de automóviles tienen más cuidado de no atropellarlos. Además, son bellas marcas de colores. Muy hippie, lo sé, pero ¿qué hago si me gusta la idea de dejar un arcoiris a mi paso?
En nuestra CIUDAD DE LA MUERTE -que no es Gótica porque no tenemos al buen Bruce- probablemente te roban la bici a una cuadra de la casa, o mejor aún, te pisan los motorizados IMBÉCILES y se van con los artículos de valor que consigan en tu cadaver.
GRACIAS.
P.D: Pincha la foto para más detalles relacionados al Contrail.
- Revista REBLOG dice: Oh, el vivir en un país donde se pueden hacer cosas. Casi provoca emigrar, ir a lavar platos y hacer un curso inútil.